Dedos que se quedan cerrados y no se abren. Un codo que se flexiona y no se extiende. Un pie que apunta hacia abajo y gira hacia dentro al caminar.
Tras un ictus, una lesión medular o un trastorno similar, pacientes y familias suelen preguntar lo mismo: si ya nos esforzamos en la rehabilitación, ¿por qué el cuerpo sigue tan tenso?, y ¿por qué el movimiento se vuelve más difícil cuanto más nos preocupamos y más lo intentamos? La espasticidad suele formar parte de la respuesta.
El episodio 40 de la serie «Expertos en rehabilitación» de JianJia Rehabilitation contó con Ying Zhiya, médico adjunto de medicina tradicional china y terapeuta principal de rehabilitación del Hospital de Rehabilitación Fuzhou Jianjia, con el tema «¿Por qué no se relaja el músculo? Descifrar las intervenciones de precisión frente a la espasticidad». Este artículo resume la valoración, las intervenciones y el manejo diario tratados en esa sesión.
Ying Zhiya
Médico adjunto de medicina tradicional china y terapeuta principal de rehabilitación, Hospital de Rehabilitación Fuzhou Jianjia
Cuando los músculos siguen tensos, el problema puede estar en el control nervioso
Normalmente, el sistema nervioso coordina la contracción y la relajación, de modo que estirar el brazo, levantar una pierna o caminar se realizan con fluidez.
Cuando un ictus, un traumatismo craneoencefálico o una lesión medular alteran ese control, algunos músculos pueden entrar en un estado de tensión anormalmente elevado. Un rasgo importante de la espasticidad es este: al movilizar el miembro de forma pasiva, cuanto más rápido es el movimiento, mayor puede ser la resistencia.
No es lo mismo que un calambre ocasional después del ejercicio, y no puede juzgarse solo por lo duro que se sienta el miembro. Si la movilidad sigue limitada mucho tiempo, músculos, tendones y otros tejidos blandos pueden acortarse —la retracción—, lo que dificulta aún más mover la articulación. Una rigidez persistente, o cualquier cambio en la función, merece una valoración de rehabilitación.
El primer paso de una atención de precisión: entender por qué falla el movimiento
Una mano que no se abre o una pierna que no se extiende pueden tener causas distintas: hiperactividad muscular anormal, acortamiento ya establecido de los tejidos blandos, o ambos a la vez junto con debilidad, dolor y problemas articulares.
La sesión presentó herramientas de valoración como la escala de Ashworth modificada y la escala de Tardieu. Los clínicos combinan la resistencia percibida a distintas velocidades de movilización pasiva, la amplitud articular y lo que el paciente puede hacer realmente.
Para pacientes y familias, ayuda poder describir tres cosas con claridad: dónde está tenso, cuándo empeora y qué es lo que más interfiere.
¿Cuesta limpiar la palma o duele vestirse? ¿Cuesta apoyar la planta en el suelo o se tropieza con facilidad al caminar? Estos problemas concretos ayudan al equipo a fijar los objetivos del tratamiento. El manejo de la espasticidad trata del tono, pero sobre todo de si el paciente puede realizar sus actividades diarias con más comodidad y facilidad.
Tres tipos de intervención, cada una en su lugar
Para problemas distintos, la sesión se centró en las ondas de choque extracorpóreas, la aguja-cuchillo guiada por ecografía y la inyección de toxina botulínica. Actúan de formas diferentes, se eligen solo tras la valoración y se combinan con el entrenamiento rehabilitador.
Ondas de choque extracorpóreas: un complemento a considerar
La terapia de ondas de choque utiliza un equipo que genera ondas mecánicas que actúan sobre el tejido diana. En algunos pacientes puede ayudar a reducir a corto plazo la tensión muscular o el dolor asociado, abriendo una ventana para el entrenamiento posterior.
La zona de tratamiento, la intensidad y el número de sesiones deben definirse caso por caso. Durante el tratamiento puede aparecer dolor o molestia local; no conviene a todos y no sustituye al entrenamiento funcional.
Aguja-cuchillo guiada por ecografía: una opción que debe elegirse con cuidado para problemas concretos de tejidos blandos
La sesión también abordó la técnica de aguja-cuchillo guiada por ecografía. El médico usa la imagen para observar las capas de tejido y los nervios y vasos cercanos, y después actúa sobre problemas concretos de tejidos blandos identificados en la valoración.
Aquí hay una distinción importante: la espasticidad por alteración del control nervioso y la retracción por acortamiento de tejidos blandos no son lo mismo. Si la aguja-cuchillo está indicada y qué cabe esperar de ella es decisión de un especialista. La imagen ayuda a localizar, pero persisten riesgos de sangrado, infección y lesión tisular: no debe considerarse una opción rutinaria para toda persona con espasticidad.
Inyección de toxina botulínica: reducir la hipercontracción de los músculos diana
La toxina botulínica inhibe la liberación de acetilcolina en la unión neuromuscular y reduce la hipercontracción de los músculos diana. Es uno de los abordajes habituales de la espasticidad focal.
El médico elige qué músculos inyectar, la dosis y el método de localización según los objetivos funcionales del paciente. El efecto es temporal, por lo que se necesita una reevaluación periódica; pueden aparecer debilidad local y otros efectos adversos.
Una vez relajado el músculo, sigue siendo necesario un entrenamiento específico para practicar los movimientos: así es como el cambio logrado con el tratamiento se convierte en capacidad para la vida diaria.
El entrenamiento debe llegar a la vida diaria
Bajar el tono no significa que la prensión, la bipedestación o la marcha vuelvan por sí solas. El paciente también puede necesitar mejorar la fuerza, el equilibrio y el control motor.
La sesión describió el papel de la fisioterapia y la terapia ocupacional en la recuperación funcional. El equipo organiza posicionamiento, movilización articular, movimiento activo y entrenamiento funcional según la capacidad del paciente, e integra la práctica en tareas reales.
Vestirse se convierte en práctica para implicar el miembro superior; coger una taza, en práctica para estirar el brazo, agarrar y soltar; caminar con seguridad, en práctica para transferir el peso y dar pasos.
La idoneidad del entrenamiento no se juzga por el número de repeticiones ni por cuánto suda el paciente, sino por la calidad del movimiento, la evolución del dolor y lo que el paciente logra completar de verdad.
En pacientes cuyos dedos se flexionan y no se abren, apretar una pelota con todas las fuerzas de forma repetida no debe adoptarse como ejercicio universal. Qué practicar y durante cuánto tiempo debe guiarlo el terapeuta tras la valoración.
En casa, cuatro cosas que la familia puede hacer
1. Aprender a ayudar correctamente, sin tirar ni forzar
Pida al terapeuta que le enseñe el posicionamiento y la movilización asistida adecuados para este paciente. Los movimientos deben ser lentos y suaves y mantenerse dentro del rango que le han mostrado; si el dolor o la resistencia aumentan claramente, no insista.
2. Estar atentos a una tensión que empeora de repente
Si la espasticidad es claramente peor de lo habitual, busque problemas asociados como dolor, estreñimiento, dificultades urinarias o lesiones en la piel, y coméntelos con el equipo clínico. No responda simplemente añadiendo más entrenamiento.
3. Registrar los cambios reales en la vida diaria
Más allá de preguntar «¿está más suelto?», anote si vestirse se ha vuelto más fácil, si el aseo es más cómodo y si ha disminuido el dolor nocturno. Estas notas son útiles en la revisión.
4. Mantener las reevaluaciones y ajustar el plan
Un plan de rehabilitación debe cambiar a medida que cambian la enfermedad y la capacidad del paciente. No ajuste la medicación por su cuenta ni copie el programa de otro paciente.
Que cada mejora llegue a la vida real
El manejo de la espasticidad requiere que la valoración profesional, el tratamiento adecuado, el entrenamiento sostenido y el apoyo familiar trabajen juntos.
Para el paciente, el progreso puede ser una palma más fácil de limpiar, menos dolor al vestirse o algo más de estabilidad al estar de pie y al caminar. Poner esas necesidades concretas como objetivo es lo que acerca la rehabilitación a la vida diaria.
La serie «Expertos en rehabilitación» de JianJia Rehabilitation seguirá abordando las preguntas que preocupan a pacientes y familias, compartiendo conocimientos fáciles de entender y útiles como referencia.
Este artículo se ha elaborado a partir de las diapositivas de esta sesión en directo con fines de divulgación sanitaria general. No sustituye el consejo médico individual. Cualquier tratamiento o plan de entrenamiento debe ser establecido por profesionales cualificados tras la valoración.